Farol de pared cuya repisa de anclaje es en sí misma una pieza decorativa: una placa calada en forma de abanico o venera de la que arranca el brazo curvo de forja que sostiene el farol.
El tejadillo, de textura martilleada, y el cristal opal completan un conjunto de líneas muy trabajadas, coherente con el resto de la familia F-265 pero con este anclaje más ornamental.
Por el peso visual de su repisa es una pieza pensada para fachadas y portadas donde el propio soporte del farol forme parte del atractivo.
Hierro forjado con acabado de pinturas al horno. Se fabrica a medida y en el color que desee.