Farol colgante con un tejadillo de chapa de hierro remachada a la vista, cuya textura martilleada y los remaches visibles le dan un aspecto rústico muy artesanal, como recién salido de la fragua del taller.
El cristal, de tono ámbar cálido, se combina con una sencilla repisa en voluta en la base y una cadena de suspensión a juego, sin más adorno que deje competir con la textura del tejadillo.
Esa textura tan marcada lo hace idóneo para ambientes rústicos: porches de piedra, corrales, patios empedrados o entradas de casas de campo.
Forjado en hierro y acabado con pinturas al horno. Se fabrica a medida y en el color que desee.