Aplique de una luz de marcado carácter medieval, rematado en lo alto por una corona de hojas de hierro recortadas y trabajadas a mano.
Desde la corona desciende un vástago de textura martilleada que se curva en su parte baja y se enrosca en una voluta para recoger el portavelas, rodeado de hojas forjadas. El acabado en tono óxido, con matices rojizos, subraya el relieve de cada pieza y le da un aire antiguo muy auténtico.
Es perfecto para casas de campo, bodegas, restaurantes, escaleras y salones de estilo rústico o castellano.
Pintado con pinturas al horno para que el acabado resista con los años. Se fabrica a medida y en el color que desee.