Aplique de dos brazos con acabado dorado envejecido y aire palaciego, que parte de un rosetón gallonado de pared y se abre en dos amplias curvas.
Cada brazo se adorna con hojas de acanto forjadas y se ciñe con un anillo de cordón torsionado bajo el portavelas; entre ambos cuelga una varilla de hierro retorcido que dibuja una guirnalda y equilibra el conjunto. Los portalámparas imitan velas con gotas de cera.
Luce especialmente en salones, comedores, recibidores y dormitorios de estilo clásico, colocado a ambos lados de un espejo, una chimenea o el cabecero de la cama.
Hierro forjado pintado con pinturas al horno. Se fabrica a medida y en el color que desee.