Espejo de forja de marco rectangular y acabado en tono bronce envejecido, que gana personalidad gracias a los tres cuadrados recortados a mano en el travesaño superior, dejando pasar la luz y aligerando visualmente el conjunto.
El resto del marco mantiene líneas limpias y rectas, sin más adornos, dejando que el recorte geométrico sea el protagonista. El cristal biselado enmarca el reflejo con un detalle de calidad.
Es una pieza versátil que funciona tanto en un recibidor como sobre una cómoda de dormitorio o en un cuarto de baño.
Se pinta con pinturas al horno para un acabado duradero, y se fabrica a medida y en el color que desee.